Jihadismo Urbano

27.03.2026

 Sobre la demolición del Puente Vélez Sársfield y el silencio de una profesión.

La Generación del 80 funde en hierro una hipótesis: que Argentina puede ser moderna, liberal, bella. Art Nouveau sobre el Ctalamochita. 

Probablemente la única expresión de ingeniería en hierro forjado del interior profundo del país que data de 1881. Una promesa hecha objeto.     (La torre Eiffel es de 1889). 

2026 se demuele. Sin concurso. Sin debate. Sin la elemental cortesía de preguntar. Esto, hoy se lo denomina “gestión”.

Destruir ese puente no es un acto técnico. Es un acto cultural.

El subtexto es legible para quien no mira para otro lado: esa idea de país ya no tiene lugar aquí. 

Eso no es desmemoria, es populismo. Que en su dimensión urbana es jihadismo.

El mundo sabe que la infraestructura histórica no es un problema. Es la única materia prima que no se puede fabricar. Se hereda o se pierde para siempre.

Nueva York tiene el High Line. Medellín transforma lo que otros dinamitan en su argumento más convincente de redención urbana. París conserva la Petite Ceinture. Buenos Aires rehabilita sus viaductos del siglo XIX o su Puerto Madero. Todos aprenden lo mismo. 

La ciudad del conocimiento, Villa María, elige no aprender. Con presupuesto oficial y gestión pública.

Pero el verdadero escándalo no es la administración de turno haciendo lo que el poder hace cuando nadie lo interrumpe. El verdadero escándalo es el silencio de quienes deben interrumpirlo.

¿Dónde están los colegios profesionales? ¿Dónde las facultades, los decanos, los referentes de la disciplina? ¿Dónde el concurso de ideas que en cualquier ciudad con vida institucional es el primer paso, no el último? No hay nada. O tan poco que el resultado es indistinguible de nada.

Eso no es inocencia. Es ignorancia organizada. Es una profesión que aprende a proyectar y olvida el para qué: ( para custodiar el ambiente construido, para decir —cuando nadie más lo dice— esto no se toca sin debate, esto le pertenece a todos. ).

Cuando esa voz no aparece, los burócratas con rotomartillos gestionan nuestros presupuestos. 

Si como comunidad profesional no podemos defender lo que fue construido con maestría, ¿con qué legitimidad pretendemos orientar lo que se construirá?

El patrimonio no es una especialización optativa de museología contemplativa y burocrática.

Patrimonio son nuestros valores y visión sobre lo construido y por construir.......o demoler.

Asistimos con total indiferencia , fundada en la ignorancia profesional, al mas excelso ejemplo de Jihadismo Urbano.


ICU 032026



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